Click. (ES)

Las manos me temblaban pero acababa de hacerlo, con un simple click había cambiado el rumbo de la que seria mi vida. Nunca pensé que fuese capaz de hacerlo, la verdad que en varias ocasiones la idea me había rondado en la cabeza, pero esta vez había tenido el coraje suficiente. Incluso podía sentir el sudor frío recorriendo mi frente como una señal que trataba de advertirme sobre la repercusión que tendría lo que acababa de hacer. Un billete de avión, solo de ida.

No era una decisión meditada, no la había consultado con nadie, ni siquiera conmigo mismo, impulsiva. De repente, estaba hecho, estaba decidido. Me asustaba pero no iba a dar un paso atrás.

Los rayos de sol de aquel atardecer se colaban entre las rendijas de la persiana y atravesaban la habitación. El viento húmedo entraba ondeando la cortina blanca acariciando mis pies descalzos sobre el suelo de terrazo, un escalofrío recorría mi cuerpo.

Me pregunto qué me llevo a lanzarme de aquella manera, cuantas gotas habían caído previamente en aquel vaso que esa calurosa tarde rebosó.  

Un tipo corriente, una vida corriente. Bueno, ¿en qué? Realmente no. He visto como había gente de mi alrededor que ha destacado en algo como en un deporte o tocando un instrumento, pintando o no necesariamente artístico sino también una pasión por su trabajo, y me alegro por ellos, pero yo soy de los otros, de los que están en el montón y, en realidad, muy cómodo. Pensándolo ahora fríamente, debo reconocer que nunca me he preocupado por nada, mi pasión es mi bienestar. ¿No será suficiente?

Siento angustia; no me puedo creer lo que acabo de hacer.

Nadie me va a apoyar, no me van a entender, si ni siquiera yo entiendo por qué lo he hecho, cómo voy a explicárselo a nadie.

Me noto el palpitar del corazón, está claro que está alterado. Bueno, todavía tengo una semana para preparar todo.

Deja un comentario